Silla de Felipe II
La Silla de Felipe II se encuentra a unos 2,5 km al sur de San
Lorenzo de El Escorial y constituye un observatorio privilegiado,
desde donde el monarca gustaba de contemplar el panorama del monte
Abantos y, a sus pies, los progresos en las obras del monasterio.
La Silla de Felipe II también tiene sus connotaciones
mágicas y telúricas. Hay quien considera que estas
plataformas de granito con niveles escalonados, en las que se
encuentran tallados los asientos del rey y sus acompañantes,
no son sino los restos de un complejo de altares celtiberos con
2.000 años de antigüedad, donde los primitivos pobladores
del valle de Guadarrama realizaban sacrificios rituales. La idea
es coherente con los indicios de restos, de un antiguo castro
ibérico en las Machotas.
Aparte del hermoso paisaje y de un merendero en el que sirven
comidas (cuando está abierto), el lugar se distingue por
su vegetación más cerrada que en las partes bajas
de la Herrería. Posee una "senda ecológica",
adaptada para invidentes con paneles en Braille identificadores
de algunas especies vegetales y transitable en silla de ruedas,
que llega hasta el paraje conocido como la fuente de la Reina,
umbrío rincón rodeado de hermosos castaños
centenarios, donde también es posible ver el famoso Tilo
de la Mano.