Casa de los Infantes y de la Reina
Está situada en la Lonja de poniente del Monasterio.
Es la primera gran obra de Juan de Villanueva en su carrera profesional.
La casa se concibe para alojar a la servidumbre o familias de
los infantes D. Gabriel, D. Antonio Pascual y D. Francisco Javier,
durante las jornadas de S.M.
La casa tiene planta rectangular, con su lado mayor cinco veces
el menor, y tres niveles, semisótano de acceso, bajo y
principal, además de buhardillas. La pendiente del terreno
provoca diferencias de altura entre las fachadas principal y posterior,
optando Villanueva por situar el piso bajo en la cota superior,
al cual se puede acceder directamente desde el denominado patio
largo, estrecho y de servicios, que separa al edificio del nuevo
muro de contención del Plantel. Esta solución provoca
la aparición de un semisótano, visible en los frentes
laterales y fundamentalmente hacia la Lonja, a modo de basamento
ciego sobre el que se apoya el edificio, sólo roto en los
extremos con los accesos.
En la fachada principal a la Lonja se conserva el orden de las
Casa de Oficios y el Monasterio, con un ritmo continuo y de huecos,
cuyas guarniciones a la manera de Herrera resaltan sobre el paramento
liso de piedra. También las líneas de imposta alteran
su desnudez, dividiendo las tres alturas, y la sencilla cornisa
que le separa de la cubierta abuhardillada.