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Inmobiliarias en Mallorca
Las casas solariegas dan cuenta de la vida
aristocrática de días pasados. En algunas granjas
bellamente conservadas, la casera nos obsequiará con
sus exquisiteces culinarias. La vida rural se beneficia del
silencio, un silencio en el que sólo de vez en cuando
se oyen los balidos de los rebaños de ovejas, un silencio
que se integra en la voluntad de reclusión y quietud
de la auténtica tradición mallorquina. Un mundo
ermitaño que seduce los sentidos.
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